Pedalea por la Costa Verde: la ruta que cambió mi forma de entender Cantabria
Hace tres veranos decidí dejar los senderos a pie y montar en bicicleta la Costa Verde de Cantabria. Fueron 85 kilómetros entre Unquera y Castro Urdiales que me mostraron paisajes tan salvajes y accesibles que no entiendo cómo no es la ruta de cicloturismo más famosa del norte. No necesitas ser un ciclista de competición: yo misma voy a ritmo tranquilo, parando cada dos kilómetros para sacar fotos, comer algo en un pueblo costero o simplemente contemplar cómo los acantilados se desploman sobre el Atlántico.
Esta ruta recorre la carretera N-634 mayoritariamente, aunque hay tramos en carreteras comarcales de poco tráfico. Es una mezcla perfecta de ciclismo de carretera suave, pueblos auténticos sin turismo masificado, playas de arena negra volcánica y acantilados que te parten el alma. He hecho esta ruta en primavera, verano y otoño: cada estación te muestra una Cantabria diferente.
La ruta completa: de Unquera a Castro Urdiales en 3-4 días
Día 1: Unquera a Laredo (42 km)
Salgo siempre desde Unquera, en la frontera con Asturias. Es un punto estratégico perfecto: pueblo tranquilo, fácil de aparcar y con buenos servicios. Los primeros 15 km son llanos, bordeando la ría de Tina Mayor. Luego empieza a aparecer la costa de verdad: acantilados, plataformas rocosas, mar revuelto. Paso por Pechón (imprescindible parar para comer anchoas frescas en la terraza del puerto), Naves y Penco, pueblos donde parece que el tiempo se olvidó de pasar. Llego a Laredo al atardecer y duermo en el casco antiguo, mirando la playa desde la ventana de mi habitación.
Día 2: Laredo a Liendo (28 km)
Este es mi día favorito. Salgo de Laredo encaramándome hacia los acantilados de El Peñón. Los primeros 8 km tienen subidas consistentes pero nunca brutales: máximo un 6% de pendiente. Desde arriba, las vistas son de película: playas infinitas abajo, pueblos blancos salpicados entre la vegetación. Paso por Santoña (famosa por sus anchoas de latón, imposible no parar), Bernagoitia, Argoños. La bicicleta prácticamente rueda sola los últimos kilómetros hacia Liendo, un pueblo de pescadores donde casi no hay turistas. Duermo aquí y disfruto de la tranquilidad total.
Día 3: Liendo a Castro Urdiales (15 km)
Los últimos kilómetros son los más épicos. Desde Liendo hacia Castro Urdiales, los acantilados alcanzan su máxima altura. Pedaleamos por carreteras que serpentean entre la costa más brava de Cantabria. Castro Urdiales aparece como un final de película: puerto medieval, iglesia gótica reflejándose en el agua, castillo vigilando el Atlántico. Me hospedo aquí dos noches para recuperarme y explorar los pueblos cercanos en bicicleta de montaña.
Datos prácticos que necesitas saber
Nivel de dificultad: Media. No es una ruta de montaña alpina, pero tiene subidas consistentes y tramos técnicos con tráfico. La requiere condición física aeróbica decente.
Duración total: 85 km en 3 días cómodos (28-42 km diarios) o 2 días si eres rápido (42 km cada día).
Mejor época: Mayo a octubre. Abril y noviembre son posibles pero llueve más. Julio-agosto hay más turismo pero también más servicios abiertos.
Punto de inicio exacto: Aparcamiento municipal de Unquera (coordenadas: 43.3556, -4.4139), junto a la estación de autobuses.
Equipación obligatoria:
- Bicicleta de carretera o cicloturismo (ruedas 28 pulgadas mínimo, cambios de 21+ velocidades)
- Casco homologado (he visto demasiados accidentes tontos)
- Mochila de hidratación con 2 litros de agua (los pueblos están a 5-10 km uno del otro)
- Bomba de aire portátil, parches y cámara de repuesto
- Ropa en capas: la costa está expuesta, hace viento
- Protector solar grado 50+ (el reflejo del mar quema el doble)
- Gafas de ciclismo polarizadas
- Luces LED (obligatorio incluso de día en algunos tramos)
Alojamiento: dónde alojarte en Cantabria. Yo recomiendo hostales pequeños en Laredo y Castro Urdiales en lugar de hoteles grandes. Son más auténticos y los dueños conocen rutas alternativas.
Lo que aprendí pedaleando estos 85 kilámetros
La primera vez que hice esta ruta, pensé que sería simplemente ejercicio cardiovascular. Resultó ser una meditación en movimiento. Pasas tantas horas pedaleando que la mente entra en un estado extraño: hiperconsciente del paisaje pero completamente desconectada de todo lo demás. He solucionado problemas de trabajo sin darme cuenta, he llorado de pura belleza en Pechón y he hablado durante horas con otros cicloturistas en pequeños pueblos portuarios.
Recomendación final: lleva una cámara. No vale solo el móvil. Los acantilados de la Costa Verde se merecen algo mejor que un screenshot. Y por favor, respetuoso con los pueblos: estos no son destinos de masas. Somos nosotros los que debemos adaptarnos a ellos, no al revés.
Deja una respuesta